Las TV públicas al servicio de los públicos

Un veterano sindicalista de TVE en Galicia me dijo hace unos años: “Los trabajadores de Televisión Española no somos cómo los de las otras cadenas (se refería a sus derechos y deberes respecto a los trabajadores de Antena 3 y Tele 5)”.  Tampoco los directivos de una empresa pública tienen los mismos objetivos que los de una cadena comercial. Sus “accionistas” buscan la rentabilidad social, no económica…

Y si esto es así, ¿qué buscan los telespectadores en un medio de comunicación social de titularidad pública?

Debemos destacar el papel que tienen “los públicos” en estos medios, no ya como clientes reales o potenciales de servicios que pretenden la mayor universalidad sino como un activo que marcará el devenir futuro de estas sociedades, siempre bajo la lupa de la crítica (y no siempre con razón).

No discutimos si una empresa desarrolla un producto exclusivo para un determinado sector de la población. Ahora bien, si esa empresa se gestion con dinero del contribuyente, habrá alguien que se considera excluido de la obligación moral de atender a todas las sensibilidades. Típico ejemplo en TV es la presencia, o ausencia, de determinados deportes o clubs deportivos en la programación de una cadena. Siempre escasa para sus aficionados y siempre excesiva para sus rivales, sean aquellos y estos quienes sean.

A las empresas públicas se les exige más porque se les supone que tienen más calidad y mejores recursos: las noticias relevantes lo son más cuando entidades como EFE o TVE se hacen eco de las mismas.

Las empresas públicas suelen tener en la fidelización una de las claves del éxito. A diferencia de las cadenas comerciales, el público reconoce el valor de aquellas marcas que llevan más tiempo implantadas o que su trato con el cliente ha sido distinto a lo largo del tiempo. Hasta ahora, podíamos criticar las tv’s públicas por hechos puntuales -casi siempre ligados a los personajes que rigen sus destinos-, pero nadie duda de la aportación que tanto TVE como el resto de las TV’s públicas han hecho para la normalización de España y sus autonomías.

La reputación de los medios públicos depende, sí o sí, de sus públicos en el concepto más amplio.

TV EN LA WEB

La irrupción de las nuevas tecnologías está provocando cambios en la lectura de la prensa escrita, cómo escuchamos la radio y lo hará en cómo vemos la televisión.

RTVE presume de tener la web audiovisual líder en España, con casi 13 millones de usuarios únicos que consumen más vídeos y a la que dedican 37 minutos de conexión media, más tiempo que en la competencia (datos de noviembre de 2011). Por su parte, Antena 3 se jacta de ser la web de televisión privada líder y la que más incrementa su audiencia en noviembre de 2011 con respecto al año anterior, un 43% y casi 10 millones de usuarios.

Más allá de los datos, que unos ven como la botella medio vacía o medio llena, ambas empresas hacen hincapié en algo más importante:

- 1,3 millones de usuarios de la web RTVE acceden desde dispositivos móviles y tabletas

- Antena 3.com lanzó una aplicación para Iphone para facilitar el acceso a los contenidos desde cualquier dispositivo

El futuro de la televisión como medio de comunicación tendrá más que ver con las posibilidades que nos ofrecerá la tecnología en el futuro que con lo que hasta ahora hemos vivido. Si echamos la vista atrás veremos la evolución de la televisión según UPC, el operador de cable más grande de Europa, subsidiaria de Liberty Global, el operador de cable líder a nivel mundial, que presta servicios de Internet y telefonía en banda ancha a 18 millones de clientes en 14 países en Europa, Chile y Australia. Este operador tiene muy claro que cada persona tiene su propio mundo digital como también tenemos nuestro propio mundo real.Igual que los receptores clásicos de tubo forman parte ya de la Historia, el diseño y la innovación en los terminales está cambiando, el próximo cambio es el de la mentalidad de los usuarios.

EL PÚBLICO TENDRÁ EL MANDO DE LA TV

Los profesionales de la comunicación no perderán su relevante papel en la selección de material, análisis y presentación. Hay que redactar bien y saber para quien, con la mente puesta no sólo en contar historias sino esperar que el público se las responda casi de inmediato, escuchando más que nunca porque ahora los oyentes, los lectores y los “telespectadores” tienen un arma muy potente en la web, que ha llevado incluso al plante de anunciantes en La Noria, programa de prime-time de Tele 5 en España.

Las grandes compañías tecnológicas dirigen sus investigaciones en televisión hacia el papel de los públicos:

- Apple espera terminar este año 2011 con 4 millones vendidos de su  dispositivo de selección de contenidos digitales de televisión, el Apple TV, basado en la oferta existente en internet.

  -Telefónica anunció su alianza con Microsoft para llevar su televisión a la carta (Imagenio) a la consola de videojuegos Xbox, integrándose en ella y pudiéndose controlar el contenido con Kinect.

- La red social líder entre los adolescentes españoles, Tuenti estrenó el servicio de alquiler bajo demanda, otra de las aplicaciones tecnológicas con mayor futuro.

El futuro de la televisión pública debe aprovechar la fidelidad de sus públicos actuales y buscar sus públicos futuros a través de la red: la televisión social.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

El futuro de la televisión

<a href="” title=”El futuro de la televisión”>El futuro de la televisión

Publicado en Comunicación, Televisión | Deja un comentario

Las televisiones públicas españolas en la encrucijada

La sociedad española ha vivido en una burbuja audiovisual en el último cuarto de siglo pasado, coincidiendo con un desarrollo imparable que ha provocado cambios en la difusión (el color de los setenta), los soportes de grabación (videos de los ochenta), la emisión vía satélite (multiples canales en los noventa) y la tecnología (internet).

El papel protagonista ahora es de los públicos, que hasta ahora ha sido sujeto pasivo de ese desarrollo para convertirse en sujeto activo.

El sector público siempre jugó un papel dinamizador en el sector audiovisual. RTVE aprovechó el Mundial de Fútbol en 1982 y los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 fueron para incorporar nuevas tecnologías, y más tarde fue pionera con su Canal Internacional y Canal 24 Horas. La aparición de las televisiones públicas autonómicas a mediados de los ochenta (TV3, EiTB y TVG) revolucionó el mundo de los contenidos televisivos con la adquisición de los derechos de películas y competiciones deportivas. Desde su llegada, los operadores privados siempre han censurado y criticado la labor de las televisiones públicas, líderes de audiencia en los formatos informativos “serios”, aprovechándose de sus conocimientos técnicos y profesionales.

Los grandes grupos económicos utilizaron las televisiones como el tablero de juego en el que dirimir sus batallas. Sucedió en la época Aznar (PP), bajo la batuta de Álvarez Cascos, con la guerra de las plataformas digitales de Telefónica (Vía Digital) y Canal Plus (Canal Satélite), que acabó con su integración. Pero más caótica ha sido la era Zapatero (PSOE), con el nuevo Plan Técnico Nacional de la TDT, la reconversión de RTVE suprimiendo la publicidad; apertura de Canal + en Cuatro y posterior venta a Telecinco (Mediaset); o nuevos operadores en abierto, La Sexta, y de pago, GolTV, ambos con amplia participación de Mediapro y futuro incierto.

En este puzzle queda por resolver el papel que deben jugar las televisiones públicas. Frente a opiniones simplistas basadas en criterios más viscerales que técnicos, deberían suprimirse. Otros creemos que la mayoría de estas empresas, cada una en su territorio, juega un papel dinamizador del sector audiovisual (productoras, profesionales, contenidos) que muy pocos valoran. Y existen trabajos muy serios, como el de Moragas-Prado que lo razonan.

En los próximos años veremos la evolución del espectador pasivo a un espectador más interactivo, como concluyen Millán-Borbolla en el 1er Congreso ONLINE sobre Periodismo y Comunicación Digital. Los hábitos de consumo televisivo van cambiando. Hace unos años, disfrutar de más de 40 canales en abierto era privilegio de plataformas de pago, hoy es un servicio generalizado a través de la TDT. Pensar en una programación sin publicidad ya no supone una sorpresa en la actualidad. Del mismo modo veremos la televisión en soportes no conocidas hasta ahora (tabletas, plataformas de juegos,…) y cómo el telespectador dejará de ser pasivo y podrá interactuar, a través de la voz, con inalámbrios o por teléfono móvil con su programa favorito en directo, un espacio dirigido a un público segmetnado, individual.

El gran reto de los profesionales de la comunicación/televisión será saber qué prefieren los públicos,  televisión “barata” de finales del siglo XX o televisión “de calidad” orientada hacia el conocimiento. ¿Estamos dispuestos a renunciar a la comodidad de hacer siempre lo mismo a cambio de un salario digno o preferimos innovar generando contenidos que de verdad le sean útiles a nuestro futuro público?

Suscribo las conclusiones de una investigación encargada por el Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC) a los catedráticos Miquel de Moragas y Emili Prado

La necesidad de la televisión pública en la era digital

En la nueva era digital los servicios públicos de información parecen más necesarios que nunca:

- Para garantizar una producción informativa de interés social y no sólo la que responda a los intereses y a las lógicas comerciales.

- Para facilitar el acceso a estos servicios de información a la totalidad de la población sin discriminaciones.

- Para garantizar los valores clásicos de las políticas democráticas de comunicación (pluralismo, acceso, identidad) y, ahora también, para favorecer los procesos de bienestar social.

- Para mantener la garantía del servicio universal de telecomunicaciones.

- Para favorecer la sinergia y planificar el futuro de forma sostenible, en beneficio de la colectividad y no de los intereses coyunturales de las iniciativas privadas sin responsabilidad colectiva.

- Para mantener, también en la era digital, los espacios públicos de comunicación, como espacios compartidos por todas las personas de una misma sociedad, sin discriminaciones.

Publicado en Televisión | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

El difícil equilibrio de la TV pública en España

Que las aguas bajan revueltas, e incluso turbias, en las televisiones públicas no hay quien lo niegue, tanto si su ámbito es local, autonómico o estatal. Tras el 20N se han abierto las puertas y ha entrado un aire frío en el sector público audiovisual que esta a punto de contagiar a todas las emisoras, no importa su tamaño.

En mitad de una crisis económica que coloca a 5 millones de españoles en la cola del paro, los medios audiovisuales deben redimensionar sus plantillas, sus contenidos y ofrecer un servicio público de comunicación de calidad y credibilidad a los sufridos telespectadores sin que suponga un sobrecoste añadido para estos.

Una de las primeras en dar la voz de alarma fue la “todopoderosa” TV3, la corporación catalana, que anunciaba reducción de sueldos de sus empleados y la desaparición de varios canales recién creados para ajustar. El propio presidente Artur Mas se lo confirmó a la cara de la directora de la cadena Mónica Terribas, a quien recordó que fue CiU quien hizo de TV3 una televisión “de referencia y de calidad”, pero que hay que recortar gasto público para salir algún día del pozo y “Cataluña marca el camino” y se erige así en un “país serio, no de pandereta”.

La Televisión de Castilla-La Mancha presenta un recorte del 20% de su presupuesto para 2012, una cifra que -al margen de la reducción del cuadro directivo existente en la época socialista- tendrá una repercusión en la compra de contenidos, la supresión de su segundo canal y, en consecuencia, en la capacidad de la CMTV de captar audiencia en el enjambre de cadenas de la TDT.

No hay autonomía que no tenga problemas económicos, y en el caso de Asturias, bajo el gobierno de Foro Asturias, ha priorizado otros servicios públicos y deja en una crítica situación su televisión autonómica. El impago de las deudas de la Radio Televisión del Principado de Asturias pone en peligro el incipiente sector audiovisual asturiano con cientos de pequeñas empresas.

Canal 9, la televisión pública valenciana deberá devolver 5 millones de euros en los próximos dos años, mientras se plantea un ERE entre sus empleados o una refundación profunda. Es otra de las empresas asfixiadas, como la RTPA, por un endeudamiento excesivo, provocado por compras de contenidos que no tuvieron un retorno vía comercial o audiencia, entre ellos los derechos televisivos de sus clubes de fútbol, la Liga de Fútbol Profesional o el Campeonato del Mundo de Fórmula Uno.

Algunos dirigentes políticos ven en la privatización, sino total al menos parcial, una solución a los problemas financieros de las televisiones, como en el caso de Telemadrid, que supera ya los 250 millones de deuda.

Las inversiones previstas se han paralizado en muchas de estas empresas publicas, como en ARTV y ExtremaduraTV tras el 20N: la televisión pública aragonesa abandona sus proyectos de Alta Definición y Canal Extremadura renuncia a sus emisiones por satélite.

El panorama que se avecina es muy complejo y los gestores de estas entidades dependen de las decisiones políticas de sus respectivos gobiernos. Así, algunas de llas sortea la crisis presupuestaria, como IB3 la TV Balear, que mantiene sus proyectos de difusión de la TDT en las islas, mientras la CRTVG reduce sólo un 4% su presupuesto y la RTVC, la televisión canaria, que apenas pierde 200.000 euros respecto al presente año 2010.

Ningún partido político quiere asumir los costes de un servicio criticado por todos. Quienes no tienen responsabilidad de pdoer, como UPyD pide que se retire la subvención pública al canal autonómico murciano, 7RM; pero en otros casos, como en la Televisión local de L’Hospitalet, tras anunciar su cierre se mantiene abierta.

Y ¿qué sucede en Canal Sur? Tanto por el tamaño como por la gestión no se conoce hasta dónde puede llegar su situación de quiebra, pero la empresa, con 1.700 empleados, cerrará 2011 con unas perdidas de casi 11 millones de euros. Por último, y como no podía ser de otro modo, tampoco la televisión pública estatal se libra de este escenario: RTVE se ha visto obligada a pedir un crédito para pagar la nómina del personal.

La gran pregunta es ¿cómo se resolverá este puzzle del audiovisual público en España?¿es posible tapar el agujero económico sin audiencia?o ¿cómo es posible frenar el despilfarro?

Estemos atentos a la pequeña pantalla.

Publicado en Televisión | Deja un comentario